viernes, 12 de junio de 2015

Sexto aniversario de incendio en Guardería ABC: El Dolor Marcha por calles de Hermosillo


En ese contexto, Hermosillo recordó el pasado 5 de junio, en plena veda electoral, el sexto aniversario  de  del evento funesto que enlutó a decenas de familias sonorenses. Aunque los preparativos fueron una noche antes, afuera de la Guardería ABC, donde están las fotografías de todos los niños y niñas que fallecieron hace seis años, con sus nombres. Por un día la competencia electoral y la disputa política quedaron atrás.





Hasta los  más  rudo y experimentados de los reporteros presentes, de diversos países, no pudimos evitar contagiarnos por la emoción y el dolor que se percibía en las madres de los pequeños ausentes y las lágrimas fueron evidentes en todos los presentes. No se puede ni se debe describir el dolor de una madre por perder a un hijo de esa manera.

El dolor sigue y no hay olvido
Velada por los angelitos












Luego, el  viernes 5 de junio por la mañana se llevó a cabo una marcha que partió de la periferia sur de la ciudad, donde estaba la Guardería, encabezadas por los familiares de los niños que perdieron la vida, rumo al centro de la capital, una distancia de casi 7 kilómetros.


Si bien los participantes inicialmente  eran unas decenas, conforme la marcha seguía su ruta se fueron sumando muchas más y al llegar al  centro de Hermosillo ya había miles  de sonorenses de todas las edades, hombres y mujeres, que en silencio salían de la nada  se fueron sumando poco a poco. Las lágrimas, rostros compungidos de dolor y algunos llenos de ira por la falta de justicia, fueron la constante en todo el trayecto, aunque también se percibía la impotencia por la ausencia de castigo a los responsables.

El 5 de junio no se olvidará nunca


O como  me lo comentó Ramón Lizárraga, viejo taxista que dejó su unidad para incorporarse a la marcha acompañado de su familia: “Los hermosillenses somos muy apáticos para muchas cosas, no nos  gustan las manifestaciones, es puro barullo; pero  en este caso la apatía queda atrás y puedes ver cómo, poco a poco,  cuando la marcha pasa por sus casas o sus trabajado se van sumando.  Mi familia no sufrió desgracia alguna, pero no te puedes quedar nomás viendo; yo no puedo, por eso vengo, me duelen mucho esos niños”, remató.  (Fotografías exclusivas para este blog: José Pazos).


Cruces y juguetes de 49 angelitos

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